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¨No son los golpes ni las caídas que hacen fracasar al hombre, sino su falta de voluntad para levantarse y seguir adelante¨

martes, 9 de febrero de 2010

Dos identidades, un sólo corazón.

República Dominicana y Haití son países que comparten un territorio. Somos hermanos siameses donde nuestro órgano común es una isla y su ubicación. A pesar de compartir territorio cada uno posee su propia identidad, su historia y sus raíces. Cada uno es un ente independiente con sus orgullos patrios.
Estuve leyendo un artículo publicado en el FoxNews donde afirman que la mejor solución para la crisis que está atravesando Haití es la fusión con la República Dominicana. No soy economista, por lo tanto no puedo decir las repercusiones económicas que a la larga pueda brindar una fusión de tal magnitud; pero como dominicana, si estoy consciente de que las repercusiones negativas culturales y sociales que dicha fusión podría traer consigo serían muchas. Mi punto de vista se sustenta en que históricamente las relaciones entre Haití y República Dominicana han estado marcadas por el conflicto y la confrontación.
Dichas dificultades estuvieron influenciadas por los intereses metropolitanos existentes en ese entonces. Pero lo que más marcó la relación fue la ocupación Haitiana en nuestro territorio, fueron 22 años bajo el yugo Haitiano del cual tuvimos que independizarnos. El siglo veinte estuvo afectado por una relación llena de confrontaciones y perturbaciones políticas que distorsionaron objetivos de paz y amistad entre los dos países. A esto se les suman los gobiernos dictatoriales que se empeñaron a manejar las relaciones como si ambos países estuvieran a punto de conflicto.
Si bien es cierto que aún existe cierta tensión entre los problemas de orden migratorio y los crecientes intercambios comerciales, las relaciones Dominico-Haitianas han mejorado con los crecientes acuerdos entre los dos países. Nuestra cooperación mutua también se refleja desde antes: en 1863 con la ayuda del pueblo Haitiano en contra de la anexión a España y por el apoyo mutuo ofrecido por los movimientos independentistas surgidos en ambos países cuando los Estados Unidos ocuparon los dos territorios. Habitamos verdaderamente conscientes que somos vecinos y que debemos actuar como tal. ¿Qué es el vecino sino tu familiar más cercano y el primero que te socorre en caso de emergencia? No podemos dejar de lado el más reciente e importante signo de solidaridad y cooperación brindado por uno hacia el otro. Me refiero al devastador terremoto ocurrido en Haití el pasado 12 de enero donde la República Dominicana, como vecino y familia más cercana, se hizo notar. No sólo fue el primero en estar allí sino que sirvió de puente para todos los demás países que deseaban brindar su ayuda y que no podían llegar por las condiciones en que se encontraba el país vecino. Además de las ayudas por parte de las instituciones, hubo una inmensa solidaridad por el pueblo dominicano con ayudas independientes llevadas a diferentes puntos estratégicos o dinero depositado en cuentas de bancarias.
Toda esta colaboración y estos avances se vendrían abajo con la fusión entre estos dos países. Esto traería consigo repercusiones sociales y culturales negativas. Se empezarían a revivir los enfrentamientos pasados, ya superados. Es lógico saber que dos países independientes y nacionalistas verían amenazada su autonomía y por lo tanto empezarían nuevamente las disputas. Además, ¿qué idioma se hablaría? ¿Español, francés, el creolé (dialecto derivado del francés y lenguas Africanas)? Seríamos un vivo ejemplo de Canadá, donde legalmente están reconocidas dos lenguas: el inglés conocido por el 60% de la población y el francés conocido por el 40% restante; o seríamos como aquellos países en donde algunos de sus habitantes no se consideran parte del mismo. En España no es un secreto los enfrentamientos por parte de los habitantes de Cataluña. Ellos quieren ser y se consideran un país independiente a España: poseen un idioma diferente, una bandera distinta y otro himno nacional.
En lo que si estoy de acuerdo es que, más que crear un ¨Súper Estado¨, ambos países adopten un código de conducta común pero que mantengan su propio gobierno, es decir, su propia identidad. Según un artículo publicado en la Revista The National Interest, Rosecrance señala que las fusiones entre países pueden basarse en la integración de ciertas áreas y en el establecimiento de instrumentos comunes para tomar decisiones conjuntas.
Estoy segura que podemos ser ¨un¨ sólo corazón, pero debemos seguir siendo ¨dos¨ en identidad. Debemos ser países hermanos en una misma isla preocupándonos el uno por el otro y ayudándonos, sin dejar de ser nosotros mismos. ¿No es mejor esto que ser un sólo país lleno de discordias, sin identidad y… sin corazón?

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